lunes, 21 de febrero de 2011

Mi romance con la música y la perseverancia

Los recuerdos suelen venir ligados a sonidos, imágenes, olores, en fin nuestra memoria reacciona ante esos estímulos y los relaciona con un recuerdo. En mi caso muchos de esos recuerdos vienen ligados a canciones, la música siempre ha sido algo que me ha atraído de una manera especial, más que cualquier otro arte o deporte, sin embargo, y aunque algunas de las personas cuando me conocen no suelen creerme, fue apenas entre los 16 y los 17 años que empecé, por voluntad propia, a involucrarme con la música como algo más que un melómano.

Estoy casi seguro que todo adolescente pasó por la etapa en la que todo su grupo de amigos se enfocaba en una actividad específica y le dedicaba gran parte de su tiempo, de hecho en esta etapa es cuando probamos con varias actividades, algunas nos gustan otras no, para algunas somos aptos para otras no tanto.

Recuerdo haber pasado por la etapa de exploración de las quebradas aledañas al barrio, el equipo de fútbol del barrio, los coches de madera, etc. Hasta que un buen día llegaría la etapa en la que todos los amigos del barrio tenían un cancionero bajo el brazo y estaban aprendiendo a poner los acordes en una guitarra, cabe destacar que el objetivo principal en ese tiempo era  impresionar a las chicas en las fogatas y a los amigos en los famosos "chupes" de juventud. Si bien la música es algo que ha estado arraigado en mi familia ya que mi abuelo y mi tío abuelo fueron músicos reconocidos, mi padre fue músico profesional por mucho tiempo y de hecho hasta ahora sigue haciendo música como hobby, este pasado musical en lugar de hacer que este arte sea promovido en casa hacía que más bien sea evitado, es decir mis hermanos y yo no debíamos bajo ninguna circunstancia seguir los pasos de nuestros antecesores (idea que es lógica si se toma en cuenta que mi tío abuelo murió de cirrosis hepática a causa del alcohol).

Pese a este intento de evitar que alguno de nosotros se convirtiera en músico, esto ya estaba en mi sangre, al punto de que uno de los recuerdos más vívidos de mi infancia es mi ilusión por cantar, misma que quedó frustrada hasta los 17 años luego de que mi padre me dijera que era desafinado. Bueno en realidad mi padre no estaba tan equivocado ya que si era desafinado, es decir no había desarrollado el oído musical, si bien siempre me fue bien en la parte de memorizar las letras de las canciones, entonarlas era otro cuento.

 Con este antecedente y con una atracción creciente hacía la música decidí un día sentarme con uno de los cancioneros que tomé prestado de mi hermano, ya que a él y al resto del grupo de amigos ya se le había pasado la fiebre de la guitarra, y empecé a tocar. El encabezado habla de perseverancia y es lo que quiero rescatar de esta primera historia, recuerdo haber llegado a ensayar hasta 10 horas diarias, en fines de semana y vacaciones, y esta especie de obsesión creciente hizo que un buen día pudiera tocar la guitarra mientras cantaba al mismo tiempo, así mismo recuerdo que mi padre lo escuchó y me dijo que al fin había afinado mi oído y por ende mi forma de cantar. Han pasado ya 20 años desde que decidí hacer a la música parte de mi vida, y digo decidí ya que todo en la vida es cosa de decisiones y no de casualidades, y así mismo la música ha ido ganando cada vez un espacio más grande en mi vida, le he puesto casi literalmente sangre, sudor y lágrimas y he llegado a tener un nivel aceptable, considerando que no tengo una educación musical formal.

 Me siento lleno cada vez que alguien escucha una canción que compuse y me dice que le gustó, me siento lleno cada vez que interpreto una canción y alguien me felicita por que le agradó lo que escuchó, pero más aún me siento satisfecho de haber tomado una decisión que cambió mi vida, me siento gratificado por saber que todas esas horas de práctica no fueron en vano. Soy un convencido, y lo he dicho muchas veces, de que todos los seres humanos somos capaces de hacer lo que nos propongamos, solamente debemos ponerle las ganas suficientes y ser tenaces, tener una actitud positiva enfocada hacia nuestro objetivo, saber que en el fondo nadie nació, como se suele escuchar comúnmente "negado" para alguna actividad, que somos capaces de cualquier cosa, que  las barreras nos las ponemos nosotros y nosotros las podemos derribar, se los dice un niño desentonado que terminó siendo el vocalista principal de una banda de rock, a fuerza de perseverancia y amor a la música, este es solo un ejemplo entre miles, sin embrago espero que sea un granito de arena para desbloquear ciertos traumas que llevamos dentro y alentar a las generaciones futuras a seguir sus sueños por más locos que parezcan y aunque parezca que lo tienen todo en contra. Me despido por hoy dejándoles de deber el recordar que es lo que nunca hicieron por que se consideraron malos para ello y reflexionar en el hecho de que tal vez si le hubieran puesto empeño lo hubieran logrado, para algunas cosas ya será tarde para otras tal vez no, arriesgemonos y perseveremos hasta alcanzar nuestros sueños ya que somos capaces de cualquier cosa.....si nos lo proponemos.

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